Una noche de octubre de 1984 resume el carácter del FC Metz mejor que cualquier estadística. En la primera ronda de la Recopa de Europa, el equipo lorenés perdió en casa 2-4 ante el FC Barcelona y la vuelta parecía un mero trámite. Sin embargo, en el Camp Nou el Metz ganó 4-1 y se clasificó con un global de 6-5. Sigue siendo la mayor hazaña europea de la historia del club, que había logrado su plaza en la competición gracias a la Copa de Francia conquistada esa misma primavera.
El club se fundó el 23 de marzo de 1932 mediante la fusión de dos clubes deportivos aficionados y poco después se hizo profesional, lo que lo convierte en uno de los clubes de fútbol profesional más antiguos de Francia. Sus raíces son aún más profundas y se remontan al SpVgg Metz, creado en 1905, cuando la ciudad pertenecía al Imperio alemán. Esa identidad fronteriza forma parte de la historia del FC Metz hasta hoy.
El Metz juega sus partidos como local en el Stade Saint-Symphorien, inaugurado el 11 de septiembre de 1923, nueve años antes de la fundación del club. Se levanta en una isla del Mosela, en Longeville-lès-Metz, en el límite de la ciudad, y toma su nombre de san Sinforiano, que da nombre también a la isla. Su construcción fue impulsada por Maurice Michaux, presidente de la asociación atlética local. El estadio se ha ampliado y modernizado en numerosas ocasiones, y los aficionados del Metz son conocidos por convertir en zonas de pie los sectores situados detrás de las porterías en los partidos más intensos.
La mejor época del club llegó en los años ochenta, bajo la dirección de dos antiguos jugadores del Metz: el polaco Henryk Kasperczak y después Marcel Husson. El 11 de mayo de 1984, en el Parc des Princes de París, el Metz derrotó al AS Monaco por 2-0 tras la prórroga, con goles de Philippe Hinschberger y Tony Kurbos. Fue el primer gran título de su historia, ya que el club había perdido la final de 1938. Cuatro años más tarde, en 1988, el Metz volvió a ganar la Copa de Francia. En la Recopa 1988-89 quedó eliminado por el RSC Anderlecht, que ganó la eliminatoria por 5-1 en el global. En 1996 el club añadió la Copa de la Liga y en total ha participado diez veces en competiciones europeas. El Metz nunca ha ganado el campeonato de liga francés.
El club es conocido desde hace décadas por su trabajo con los jóvenes. Ya en los años setenta salió de su cantera Patrick Battiston, internacional francés recordado por la dramática semifinal del Mundial de 1982. Esa tradición ayuda al equipo a mantenerse competitivo pese a contar con recursos más modestos que los clubes más ricos.
El Metz actual ha oscilado entre la Ligue 1 y la Ligue 2. El equipo de color granate, que le dio el apodo de Les Grenats, alcanzó la máxima categoría tras ganar la Ligue 2 en 2014 y 2019, y en los años siguientes ha descendido y ascendido más de una vez. El derbi lorenés contra el AS Nancy sigue siendo una cita donde la rivalidad deportiva se mezcla con el orgullo regional. El FC Metz es un club de sólida tradición, un símbolo reconocible de su región y un equipo capaz de sorprender incluso a los más grandes.