La noche del 17 de octubre de 2019 fue la más comentada de la historia reciente del FC Alverca. Un equipo que entonces jugaba en tercera división venció por 2-0 al Sporting CP en la tercera ronda de la Copa de Portugal y se convirtió solo en el segundo club de tercera categoría que eliminó al Sporting de esa competición. El partido se convirtió en un símbolo de un club que se ha levantado repetidamente de momentos más difíciles y ha sabido sorprender a rivales mucho mayores. Su historia es la de una reconstrucción, no la de unos trofeos.
El club fue fundado el 1 de septiembre de 1939 en Alverca do Ribatejo, una localidad situada a unos 20 kilómetros al norte de Lisboa, en el municipio de Vila Franca de Xira. Los fundadores soñaban con crear el «mayor club del Ribatejo», y las autoridades de Lisboa reconocieron oficialmente la nueva entidad tras fijarse las cuotas, reclutar socios y adoptar los estatutos. Los colores del club son el azul y el blanco, vinculados desde hace mucho a la identidad local de la ciudad obrera. Durante la mayor parte de su historia el Alverca jugó en las ligas inferiores, y su fuerza se basó en el trabajo con la cantera y en los estrechos vínculos con la comunidad local.
El club hizo sus primeras apariciones en la Primeira Liga alrededor del cambio de siglo. En 2003-04, tras una temporada en segunda división, el Alverca volvió de inmediato a la élite con José Couceiro, pero descendió de nuevo la temporada siguiente. Fue el comienzo de un largo período lejos de la cima. El club cayó a las categorías inferiores y en 2017-18 volvió al ámbito nacional como campeón de distrito. Unos años después, el éxito copero ante el Sporting mostró que el equipo volvía a contar.
El regreso a la élite llegó tras veintiún años. Tras el ascenso desde la tercera categoría, el Alverca terminó segundo en la Liga Portugal 2 en 2024-25, asegurando el ascenso tras una victoria por 2-1 sobre el Portimonense. Fue el segundo ascenso consecutivo, y la temporada había empezado muy mal, lo que llevó al despido del entrenador José Pedro. Vasco Botelho da Costa condujo al equipo al ascenso. En 2025 un grupo de inversores que incluye al futbolista brasileño Vinícius Júnior adquirió una participación mayoritaria en el club, lo que le dio nuevas posibilidades económicas.
El regreso a la Primeira Liga significó que el Alverca volvía a medirse con los mayores clubes de Portugal. En 2025-26 el equipo terminó undécimo en la liga y llegó a los cuartos de final de la Taça da Liga, donde le tocó el Sporting. Los partidos en casa se juegan en el complejo deportivo propio del club en Alverca do Ribatejo, con capacidad para unos 6900 espectadores. El recinto, ligado al club desde hace años, conserva un carácter íntimo y refleja la escala de la ciudad de la que procede el club.
La historia del Alverca sigue siendo, por tanto, un ejemplo de club que nunca fue parte permanente de la élite portuguesa pero supo volver a ella con un trabajo constante. Su tradición, basada en la identidad local, la cantera y la perseverancia, ofrece al fútbol portugués otro ejemplo de reconstrucción tras un período difícil. El recuerdo de la noche contra el Sporting sigue siendo para los aficionados la prueba de que incluso un club de tercera puede plantar cara a un gigante.