El estadio de Arouca ha crecido junto con el club, tribuna a tribuna, y cada ascenso marcó una nueva etapa de su ampliación. En 2005 solo había un campo de entrenamiento en el lugar del actual recinto, sin espacio organizado para el público. Fueron las exigencias de licencia de un club de tercera división las que llevaron a las autoridades locales a construir una moderna grada este, parcialmente cubierta y con palcos e instalaciones para la prensa. Tras el ascenso a la Primeira Liga en 2012-13 se añadió una grada oeste, y cuando el club se ganó un puesto en la Liga Europa en 2015-16, se instaló una zona provisional en el norte. Hoy el Estádio Municipal de Arouca, inaugurado en 2006 y diseñado por José Eduardo Silvestre, tiene capacidad para unos 5000 espectadores y refleja bien el camino recorrido por el FC Arouca.
El club fue fundado el 25 de diciembre de 1951 como filial del FC Porto. Durante sus primeras cinco décadas jugó solo en las ligas regionales del distrito de Aveiro. Arouca se encuentra en ese distrito, pero pertenece al área metropolitana de Oporto, y el club es conocido como «Arouquenses» y «Lobos». Sus colores son el amarillo y el azul. Durante mucho tiempo nada hacía pensar en una carrera mayor, pero a comienzos del siglo XXI todo se aceleró. Entre 2006 y 2008 el club llegó a tercera división en solo dos años, y durante unos meses lo dirigió Jorge Gabriel, presentador de la cadena de televisión RTP.
El período decisivo, sin embargo, fue aquel en el que el Arouca logró cuatro ascensos en siete años. El último, al final de la temporada 2012-13, le abrió por primera vez en su historia las puertas de la Primeira Liga. El municipio de Arouca honró al club con su Medalla de Oro al Mérito y concedió fondos para ampliar el estadio. Fue un ascenso notable: una pequeña ciudad cuyo club no había salido del fútbol regional en más de medio siglo entró en la élite portuguesa.
El mayor éxito del club llegó en 2015-16. Bajo la dirección de Lito Vidigal, el Arouca terminó quinto, la mejor posición de su historia, y se clasificó por primera vez para la Liga Europa. En la fase previa eliminó al neerlandés Heracles Almelo por la regla del gol de visitante, y en la ronda de play-off cayó ante el griego Olympiacos. Un año después de esa cumbre el club descendió, poniendo fin a cuatro años en la máxima categoría.
El descenso no puso fin a la historia. El Arouca volvió a la primera división al cabo de unos años y en 2022-23 terminó quinto, lo que le dio un puesto en la Liga de la Conferencia en 2023-24. Dos participaciones europeas de un club de una pequeña ciudad son hoy la mejor prueba de que una comunidad reducida, una gestión sensata y una construcción constante de la plantilla pueden dar resultados comparables a los de centros mucho mayores.
La tradición del club es, por tanto, corta pero notablemente dinámica. Empezó como filial de su gran vecino de Oporto, y hoy el Arouca es un participante independiente de la Primeira Liga y uno de los símbolos de cómo, en el fútbol portugués, un club puede subir de las ligas regionales al escenario europeo sin perder su carácter local.