En el verano de 2014 el SD Eibar se enfrentó a un problema que pocos clubes han tenido tras lograr un ascenso: la liga española le exigía ampliar su capital social en 1,7 millones de euros o descender a la tercera categoría. La paradoja era que el Eibar era el único club del fútbol profesional español sin deudas. El club abrió una ampliación de capital a aficionados de todo el mundo, reunió la cifra exigida y se convirtió en uno de los ejemplos más conocidos de un club pequeño que conservó su independencia. El episodio resume lo que representa el Eibar mejor que cualquier título.
El club procede de Eibar, una localidad de menos de 30.000 habitantes en Gipuzkoa, en el País Vasco, durante mucho tiempo asociada a la armería. Eso dio al equipo su apodo, Los Armeros (Armagiñak en euskera). El club fue fundado el 30 de noviembre de 1940 mediante la fusión de dos equipos locales. Sus colores azul y granate se vinculan, según la tradición, a una equipación del Barcelona que el club recibió en los años cuarenta.
Durante la mayor parte del siglo XX el Eibar fue un club de categorías inferiores, con largos periodos en la tercera división. El punto de inflexión llegó con el entrenador Gaizka Garitano, antiguo jugador del club. En 2012-13 el Eibar ascendió a Segunda División tras vencer al L'Hospitalet por 4-0 en el global de la final del play-off. Un año después ganó la Segunda División con 71 puntos, dos más que el Deportivo de La Coruña, y llegó por primera vez en su historia a Primera. Fue un ascenso de la tercera categoría a la máxima en dos temporadas.
Su casa es el Estadio Municipal de Ipurua, inaugurado en 1947. El campo se levanta entre laderas y bloques de viviendas, con gradas muy cerca del césped, y de 2014 a 2021 fue el estadio más pequeño de La Liga. Llegar a Primera obligó al club a ampliarlo por fases, lo que elevó el aforo por encima de las 8.000 localidades sin cerrar el estadio. La cercanía de la afición al césped se ha considerado desde hace tiempo una ventaja para el equipo local.
El Eibar pasó siete temporadas consecutivas en La Liga, de 2014 a 2021. La primera, 2014-15, terminó en el puesto 18 con 35 puntos, igual que el Deportivo de La Coruña y el Granada, y el club mantuvo la categoría solo porque otro equipo descendió por vía administrativa. Después el Eibar se asentó en la categoría: fue 14.º en 2015-16, cuando lideró la clasificación por primera vez en su historia tras ganar en Granada, 10.º en 2016-17 con 54 puntos, noveno en 2017-18 con 51 puntos, su mejor clasificación, y 12.º en 2018-19. El entrenador de ese periodo fue José Luis Mendilibar, que llegó en 2016 tras la marcha de Garitano al Deportivo. En 2016-17 el Eibar empató 1-1 en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid, campeón de Europa, y en 2017 alcanzó por primera vez los cuartos de final de la Copa del Rey. El club descendió en 2021. En 2021-22 terminó tercero en Segunda División y cayó en las semifinales del play-off de ascenso.
El modelo de gestión detrás de este ascenso fue obra del presidente Alex Aranzábal, que dirigió al club en la etapa del ascenso, y de Amaia Gorostiza, que le sucedió y presidió después la entidad. La propiedad está repartida entre miles de accionistas, ninguno con poder de control, y el club ha hecho hincapié en la prudencia financiera y en el desarrollo de jugadores locales. El Eibar no tiene historial europeo que presentar, y sus noches memorables son nacionales: el ascenso de 2014, la primera temporada en Primera y el empate en el Bernabéu.
Hoy el Eibar compite en Segunda División y su identidad ha cambiado poco: una localidad pequeña, un estadio pequeño y un club que ha logrado competir una y otra vez con rivales mucho mayores. En la historia del fútbol español se le recuerda menos por los títulos que por cómo un club de su tamaño se mantuvo independiente en la máxima categoría.