El FC Sheriff Tiraspol es el club de fútbol más laureado de Moldavia, dominando las competiciones nacionales desde comienzos del siglo XXI. Fundado en 1997 en Tiraspol bajo el nombre de Tiras Tiraspol y rebautizado un año después, el equipo conquistó su primer título liguero en la temporada 2000/2001, dando inicio a una hegemonía en la Súper Liga que se ha prolongado durante más de dos décadas. A mediados de los años 2020, el club había acumulado veinte títulos de liga, además de numerosas Copas y Supercopas de Moldavia, todos ellos récords de la competición. La estabilidad financiera, respaldada por el poderoso conglomerado empresarial Sheriff, permitió construir un moderno complejo deportivo que supera notablemente en infraestructura a otras instalaciones futbolísticas de la región.
Un elemento clave de la estrategia del club es la construcción de la plantilla en torno a jugadores extranjeros, lo que le permite mantener competitividad fuera de sus fronteras. A lo largo de los años han vestido su camiseta futbolistas procedentes de África, Sudamérica y Europa del Este, mientras que el equipo ha sido dirigido por numerosos técnicos extranjeros de experiencia, como Yuriy Vernydub, Roberto Bordin o Viktor Mykhailov. Esta política de fichajes se ha traducido en presencias regulares en las fases de grupos de las competiciones europeas: el Sheriff Tiraspol ha disputado en múltiples ocasiones la Liga Europa y la Liga de Conferencias, convirtiéndose en un habitual del panorama futbolístico continental y generando ingresos estables gracias a los premios de la UEFA.
El mayor logro en la historia del club sigue siendo su histórica clasificación para la fase de grupos de la Liga de Campeones en la temporada 2021/2022. El equipo, dirigido entonces por Yuriy Vernydub, no solo superó la fase previa, sino que sumó siete puntos en la propia fase de grupos, terminando tercero en un grupo que incluía al Inter de Milán y al eventual campeón del torneo, el Real Madrid. La victoria por 2-1 en el Estadio Santiago Bernabéu, con gol decisivo de Sébastien Thill, fue la que más repercusión tuvo en los medios internacionales. Estos resultados demostraron que el club de Tiraspol puede competir con éxito frente a las marcas futbolísticas más adineradas de Europa, apoyándose en una defensa disciplinada y contraataques eficaces.
La ubicación geopolítica del club constituye un elemento único de su identidad, ya que Tiraspol es la capital de Transnistria, una región separatista en la orilla oriental del río Dniéster que declaró su independencia de Moldavia en 1990. Aunque esta república autoproclamada cuenta con gobierno, moneda y ejército propios, no goza de reconocimiento internacional y, según el derecho internacional, sigue formando parte del territorio moldavo. En el ámbito deportivo, esta particular situación política tiene consecuencias significativas: el Sheriff disputa sus partidos de liga como local en sus propias instalaciones de Tiraspol, pero está oficialmente adscrito a la Federación Moldava de Fútbol y representa a Moldavia en las competiciones de la UEFA. Por motivos de seguridad y recomendaciones del organismo rector europeo, el club se ha visto obligado en determinadas temporadas a trasladar sus partidos europeos clave a Chisináu, lo que evidencia cómo una compleja situación geopolítica repercute directamente en el día a día y la logística del equipo.